
Me temo que Amsterdam sea una ciudad única en todo el mundo. Bueno, a ver si me explico porque no quiero parecer grandilocuente luego de sopetón: es única en el sentido de que, como todo gran centro urbano, a cada dos por tres está al borde del colapso y por las mismísimas razones que cocemos todos que ya han vivido en una metrópolis: el tráfico, la contaminación, el aumento desenfrenado de la población, la criminalidad, etc. Sin embargo, lo que realmente le distingue a la capital holandesa es la apertura a soluciones más humanas. Esos planteamientos desde luego suelen chocarse con los valores tradicionales y los sentidos comunes, pero es precisamente ahí donde reside la valentía de la ciudad: en el hecho de superarlos en favor del bien estar general. Las casas flotantes, la reglamentación de la marihuana y de la prostitución, los canales levadizos, las bicicletas: todo ello se originó a fuerza de una adaptación de la sociedad frente a sus problemas internos. No me extraña que hoy día sean éstos los elementos que mejor definen la ciudad y que sus ciudadanos se enorgullezcan de ellos.

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