Uno de los síntomas más evidentes de la globalización es que ahora se consume la mismísima porquería enlatada estés dónde estés. En mi última noche en Sao Paulo, la radio anunciaba una canción malísima como la más escuchada en todo el mundo. En Buenos Aires, mientras esperaba el cambio por los alfajores, ahí tocaba la canción tal cual. Y me imagino que no se equivocaban los de la radio porque aquí en España los estudiantes de Erasmus la conocen de memoria. Me refiero a la canción ésa de Rihanna, Umbrella: menuda porquería.
¡Por no hablar de su video musical!
9 de octubre de 2007
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