9 de septiembre de 2007

De los conjuros.




En el documental Perdido en La Mancha (2002) de Keith Fulton y Louis Pepe se narra las desventuras de una película que por fuerza de un conjuro o la más pura y negra mala suerte al fin y al cabo nunca llegó a finalizarse. Me parece que Ángeles de negro (2002) de Damiano Damiani es de esas películas también. Es una pena porque tiene a Carmen Maura impecable y muy a gusto dentro de un argumento osadillo. Sin embargo, tanto el doblaje como los subtítulos están hechos con el culo: se corta el audio de importantísimos monólogos en off, se añaden palabras e incluso frases inteiras fuera del guión, se confunden lugares y nombres, se traduce mal... En fín, es un desastre.

Todo ello lleva a creer que la película desploma sobre si misma. Pues no. Frente tales desafios sobresalen las calidades que lleva dentro la cinta, sobre todo una cierta grandilocuencia - de raíz inegablemente teatral - que expresa la dirección, que a su vez se la nota en los actores, la dirección de arte y el guión. Suena artificial pero a mí me pareció bastante adecuado, o ¿acaso nunca hais visto a un actor dando la vuelta a los imprevistos en escena?