19 de septiembre de 2007

De los bestiarios.




Lo primero que se me ocurre cuando pienso en animales híbridos es La Isla del Doctor Moreau de H.G. Wells. Luego, a Mendel - que seguramente nunca imaginaría hasta dónde los científicos de hoy día llevarían sus primitivos descubrimientos con los guisantes -. También se me vienen a la memoria las deliciosas y exageradas bestias griegas (las Quimeras), las medievales (el Basilisco), las suramericanas, etc; a parte de la Esfinge de Gizeh y sus enigmas, muchas de las figuras apocalípticas de El Bosco, las obras de taxidermistas de imaginación más suelta como Thomas Grünfeld o Iris Schieferstein, los (in)felices cruces de razas y especies animales (con o sin la intromisión humana), el demonio de origen hebreo Azazel... o el Dios hindú Ganesh y por último la antología inédita de Julio Cortázar, Animalia, que me está encantando.