
Cuando estuve de turismo en Petrópolis afortunadamente visité el espacio de exposición del artista Ricardo Zanine, cuyas obras son pequeñas en tamaño pero inmensas en originalidad: se tratan de reproducciones de accidentes automobilisticos varios... en miniatura.
Las figuras de Zanine, junto a las de los hermanos Chapman, quizá son las que mejor han expresado lo que el escritor Jonathan Swift ya acusaba en Lilliput, el primer viaje de Gulliver por territorios fantásticos: la pequeñez humana no es cuestión de escalas.
Por otro lado, no es desperdicio conocer el trabajo de Little People, cuyas miniaturas convierten rincones en escenarios tan magníficos como inesperados, y de Tara Gorman, más centrada al trabajo estético y reducida en espacio a los límites de su cocina.

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