Oculta bajo el día nuboso, estaba Buenos Aires, que me pareció hermosísima desde arriba. El plano de la ciudad es bastante geométrico y por la amplitud de la vista que se tiene en el avión uno puede mirar el centro de la ciudad, las orillas, etc así como los barrios más apartados. Escalas de escalas de escalas.Cinco horas en el aeropuerto Ministro Piastrini. 5 horas sin mucho que hacer, la verdad. Al menos con los dos pesos que me regaló mi prima - que le sobraron del último viaje que hizo a Argentina - pude comprarme unos alfajores gauchos... para regalar. Regalos de regalos de regalos.
Al final embarqué a España. Me tocó sentarme adelante de una monja y al lado de una señora maja (pero de pocas palabras). A lo largo del trayecto me puse un poco resfriadito así que antes de que sobrevoláramos a Gibraltar otros tantos pasajeros se pusieron enfermos tal cual. Gripes de gripes de gripes.

0 puertas abiertas:
Publicar un comentario en la entrada