Desde que llegué a Salamanca el paso del tiempo no lo tengo muy ajustado, creo. Me explico: Estuve fuera por casi dos años y, teniendo en cuenta todo lo que me ocurrió en Brasil mientras tanto, esperaba que este regreso tuviera un sabor distinto al de mi llegada por primera vez aquí. No obstante, la naturalidad con la cual me muevo por las calles, los mercados, las tiendas, los monumentos, etc de la ciudad me hace creer que mi ausencia no duró más que una semana. Es algo raro porque lo que siento va en contra de lo que afirma el calendario. Quizá al astronauta tallado en la fachada de la Catedral Nueva, del siglo XVI, se le ocurra algo parecido...
23 de julio de 2007
De los malos ajustes.
Desde que llegué a Salamanca el paso del tiempo no lo tengo muy ajustado, creo. Me explico: Estuve fuera por casi dos años y, teniendo en cuenta todo lo que me ocurrió en Brasil mientras tanto, esperaba que este regreso tuviera un sabor distinto al de mi llegada por primera vez aquí. No obstante, la naturalidad con la cual me muevo por las calles, los mercados, las tiendas, los monumentos, etc de la ciudad me hace creer que mi ausencia no duró más que una semana. Es algo raro porque lo que siento va en contra de lo que afirma el calendario. Quizá al astronauta tallado en la fachada de la Catedral Nueva, del siglo XVI, se le ocurra algo parecido...
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