30 de julio de 2007

De la nada.

Desde mi último enfrentamiento contra la burocracia española no me ha quedado más que esperar por algunas acciones y favores ajenos para que, por fin, pueda yo seguir con los papeles. Mientras tanto me pongo tranquilito a lo largo del día, sin mucho que hacer, la verdad. Y es que tanta contemplación lleva a uno a muchos devaneos, lo que es natural.